miércoles, 4 de diciembre de 2013

Es usted señora!! .Indeciso y miedoso. Fantasía..


Es usted señora!!
.Indeciso y miedoso.

Mi estimada señora
aquí estoy, algo avergonzado
le pido permiso ahora,
ya que usted no me ha mirado.
No dejaré pasar la hora,
sin dejarle mí recado.

Usted me regaló una sonrisa
pero aunque esquivó mi mirada,
el domingo durante la misa.
Ahora miro su carita rosada,
y a mi la piel se me eriza.

Pido perdón por mi arrebato
de irrumpir en su descanso,
soy en el amor un novato,
y quisiera saber que le causo.
Estudié tanto mi relato,
para expresarle lo que siento,
y veo que a usted la canso,
y siento arrepentimiento.

Quizás en otro momento
pueda hablarle más tranquilo,
de todo mi sentimiento,
que el corazón me tiene en vilo.
Yo creí era el momento,
de decirle lo que siento,
respetando su buen estilo.

Al menos dígame hermosa señora
alguna palabra cariñosa,
palabra que mi corazón añora,
salida de su boca de rosa.

Yo la sé, muy cautelosa
más su silencio me ilusiona.
Es para mi usted una diosa,
por tan fresca y lozana,
una dama primorosa,
es el sol de mi mañana.

Yo no pido que hoy decida
si yo a usted le convengo,
es que tengo el alma herida.
No llegaré hasta el domingo,
sin verla a usted convencida.

De usted depende que mi vida
se llene de dulce encanto.
Sería la mujer más querida,
se lo juro por el Santo.

Tampoco yo pretendo
se distraiga usted en la misa,
y el cura nos esté mirando,
cuando le dedique mi sonrisa,
y con los ojos la esté mimando.

Quisiera ser ese libro
que en sus manos descansa,
y usted lee con tanto esmero.
Más por más le diga alabanza,
usted ni mirarme a querido,

Quizás si el miedo hubiese perdido,
y todo esto que pensé  le dijera,
si fuese un poco atrevido,
y mi amor le confesara.

Quizás la otra semana o el Domingo
en misa, me anime otra vez a mirarla,
ay señor,  porque seré tan tilingo,
no me animo ni a conversarla,
aunque sea para ser su amigo.

¿Si  mi pensar yo rescato
y una carta le escribo?
creo que sería más sensato,
y tal vez respuesta recibo.

No se me hará tan doloroso
su rechazo a mi cariño,
éste dudar es espantoso,
me hará llorar como un niño.

Sé qué si más me demoro,
otro vendrá por su amor,
y por mucho que yo lloro,
ella no sabrá de mi dolor.

Hoy camino en esa plaza,
recordando esos momentos,
mataron los años la esperanza,
los sueños volaron con los vientos.

Yo por ser tan vergonzoso
llevo mi  corazón aprisionado,
soy un niño en el cuerpo de un oso,
estoy muriendo enamorado,
soñando ese beso jugoso.

¿Ay, ay, por qué no me habré animado,
en aquel tiempo de moso?
Donde todo era posible,
ahora viejo y sensible,
soy el mismo indeciso y  miedoso.

Es usted señora mía
la que habita en mis deseos,
dueña de mi fantasía
la mujer de mis sueños.

Alicia M. Moreno
Derechos Reservados
02/12/2013

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