No te preguntaré, porque lo sabes,
que anhelo ansiosamente tu ternura,
con tu dulce esplendor mi pecho invades
y envuelves mi existir con tu dulzura.
Con mis sueños de amor te he formado,
un altar, donde pueda yo adorarte,
ante tu dulce imagen, yo arrobado,
mil loas con mi pasión he de cantarte.
Que en mis sueños febriles de ilusiones,
brotarán de mi alma esos cantares,
bordando en mi sentir, inspiraciones,
que envuelvan con su manto las deidades.
Como sé, que todo esto lo conoces,
no te ha de sorprender mi adoración,
que sueño con tu amor, eternos goces,
que ansiosamente anhela el corazón. para mi cielo